20.3.13

Práctica I: Durkheim y la investigación social.



"La sociología nace de la mano del pensamiento positivista. Los "padres fundadores", entre ellos Comte y Spencer, eran firmes defensores de los métodos de las ciencias naturales: las ciencias de la sociedad no son distintas de las de la naturaleza, la Ciencia (con mayúsculas) es universal y el método científico es único. El siglo XIX y la investigación empírica no se podrían entender sin la contribución de Emile Durkheim. Discuta cuáles son, en su opinión, las principales aportaciones de Durkheim en la investigación social empírica."

En contra de muchas de las lecturas simplistas y reduccionistas que se han hecho del positivismo de Compte, este autor era un fiel creyente de la inter-dependencia entre teoría y observación. Y es precisamente la síntesis entre estas dos  vertientes de la ciencia, lo que dota a una investigación de carácter científico. Compte defendía esta cuestión porque era conocedor de la tradición filosófica europea. Esta, alcanzando su culmen con el “pienso luego existo” de Descartes, trataba el conocimiento como atomizado y absoluto. Compte es el primero en entender que la sociología debe utilizar conceptos propios, no los que utilizan las ciencias físicas, aunque sí considera que existe un método científico, un método de La Ciencia. Durkheim da un paso más allá: considera que en la obra de Spencer, Compte o Mill no se trata el método científico en la sociología, sino consideraciones filosóficas sobre las dificultades y posibilidades de esta disciplina (Durkheim, 2001). Lo que hay que desarrollar es un método de investigación científico para estudiar los hechos sociales. Para ello, en primer lugar hay que delimitar el objeto de estudio. Y este es precisamente el “hecho social”, exterior a los individuos como expresa Durkheim:

“No decimos que los hechos sociales son cosas materiales, sino que son cosas como las cosas materiales, aunque de otra manera […] Tratar como cosas a los hechos de un cierto orden no es, pues, clasificarlos en tal o cual categoría de lo real; es mantener frente a ellos una actitud mental determinada; es abordar su estudio partiendo del principio de que ignoramos por completo lo que son…” (Durkheim, 2001).
Estas afirmaciones llevan implícito un compromiso gnoseológico y epistemológico: el positivismo de Durkheim considera que los hechos sociales están ahí “fuera” que se pueden aprehender  por medio del método científico, el cual, por su parte, debe abstraerse de las ideas previas de los científicos. Así, el estructuralismo en Durkheim le hace concebir que los individuos pertenecen a una determinada clase social, género, etc. variables in-natas a las que se adscriben aquellos. “El individuo podrá intervenir o no en la génesis de los hechos sociales, pero una vez constituidos, existen fuera de nosotros (Giner, 2003). Además, los hechos sociales, considera Durkheim, solo pueden ser explicados por otros hechos sociales. De modo que la causalidad demostrable entre dos hechos sociales, más concretamente las correlaciones, se presentan en Durkheim como la verdadera fuente de avance en el conocimiento sociológico.

Para liberarse del lastre metafísico que la sociología ha tenido desde  Compte y Spencer, Durkheim proponía el método comparativo como el método más válido y acertado para la sociología. Además, el científico social debe mantener una “vigilancia epistemológica” (Bourdieu, 2004). Es decir, separar, o mejor, ser conscientes y separar el saber común del saber científico. Se pide que los sociólogos se pongan en el estado mental que se encuentran los físicos o los químicos, cuando se adentran en una región inexplorada del campo científico (Durkheim, 2001).

Quizá esta visión del primer Durkheim, como muchos críticos le han achacado más tarde, sea especialmente simplista en lo que se refiere a su noción de “hechos sociales”. Personalmente nos adscribimos a la corriente que considera que una determinada orientación teórica y metodológica hace que focalicemos en una determinada parcela de la realidad, y dejemos otras sin analizar. Además, los hechos sociales no existen por sí solos, no son entes físicos ni abstractos que “están” en la realidad social, sino que son construidos socialmente, inventados y no descubiertos.

Sin embargo, y especialmente tras la publicación de la que sea probablemente su obra maestra, “El Suicidio, un estudio de sociología”, se ve un Durkheim más maduro, concretamente en su aspecto metodológico. “El suicidio” ha tenido calado especialmente en dos sentidos: el primer, se trató de una obra que realizó importantes avances en el conocimiento. Avances que ni el sentido común ni la especulación filosófica podrían haber alcanzado. En segundo lugar, desde la metodología, indica un camino preciso y claro para avanzar en la investigación social empírica. (Giner, 2003).

En su estudio sobre el suicidio, Durkheim rompe con el sentido común. Desechando explicaciones de tipo sugestivo e individual (decir que el sociólogo francés fue un anti-psicologicista acérrimo), Durkheim explica ese acto en apariencia voluntario, por causas de tipo socio-estructural. De esas causas postula hipótesis científicas, y propone teorías que los datos confirmarán o falsarán. (Giner 2003). Como recoge Salvador Giner en “Teoría Sociológica Clásica”:

El estudio que Durkheim realiza acerca del suicidio, le permite establecer tipologías y cierta predictibilidad, otra de las cuestiones que se valoran en la investigación empírica. La investigación sobre el suicidio, “es teoría puesto que constituye una explicación racional, causal y ajustada a los hechos y los datos” […] ”La teoría, como nos demuestra Durkheim, orienta la indagación empírica; ésta, a su vez, eleva las mera hipótesis de trabajo a la categoría de proposiciones teóricas […] Pero su estudio enseña también algo más: la sociología posee un potencial explicativo considerable si cultiva un terreno en el que se entrecruce, por una lado, una concepción amplia del marco social en el que se produce un fenómeno […] y por otra, sepa atenerse a un ámbito circunscrito”.

Evidentemente la obra fundamental de Durkheim tiene importantes carencias metodológicas y epistemológicas, especialmente en un momento como el actual. Sin embargo, su tipología de suicidios se convirtió en un referente para el estudio de este fenómeno (Alvira; Blanco, 1998).
Durkheim no fue pionero en el desarrollo de un método científico, pero sus aportaciones a la investigación empírica, especialmente en lo que concierne a la vinculación de teoría e hipótesis, y comprobación empírica, han tenido una importancia capital en la disciplina sociológica, pudiendo ser considerado como la génesis de la aplicación de metodología científica en la disciplina sociológica.

Bibliografía:
  •  Alvira Martín, Francisco, Blanco Moreno, Francisca (1998): “Estrategias y técnicas investigadoras en El Suicidio, de Émile Durkheim”, REIS, 81: 63-72
  • Bourdieu, Pierre, Jean Claude Chamboredon y Jean Claude Passeron (2004): El oficio del sociólogo. Presupuestos epistemológicos. 1º Edición. 1º Reimpresión. Siglo XXI. Buenos Aires.
  • Durkheim, Émile (2001): Las reglas del método sociológico. Fondo de Cultura Económica, México.
  • Durkheim, Émile (2008): El suicidio, un estudio de sociología. Akal, Madrid.
  •  Giner, Salvador (2003): Teoría sociológica clásica. Ariel Sociología. Barcelona.   

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